UNA CLASE CON ESTILO IYENGAR

Después de investigar en internet sobre el estilo Iyengar, sus orígenes, características y lugares en donde se imparte este estilo en el D.F., decidí tomar un paquete de cinco clases en "The Yoga Center" de las Lomas, que me queda cerca de la oficina.
El horario que más se me acomodaba era el de las 18:30 hrs. con Fernando García Aguinaco, de quien conocía por su blog pero no había tenido oportunidad de tomar una clase con él.
Por lo que había leído sobre el estilo tenía la percepción de ser un estilo totalmente enfocado en la postura, lento y apoyado de 'props' para poder profundizar en cada una de las posturas.
Llegué al estudio de yoga y noté un ambiente diferente a los lugares donde he tomado clases. La decoración completamente en blanco con fotografías de Iyengar y una biblioteca con libros sobre el tema.
Al entrar al salón de la clase ya había algunos practicantes esperando la clase, todos con su mat pegado a la pared, además de bloques, cinturones y mantas.
Poco a poco fueron llegando más practicantes, la mayoría mujeres mayores, algunos hombres también mayores. El ambiente entre los practicantes era cordial pero no estaban del todo conectados con el lugar. Aún escuchaba pláticas de su día laboral, de problemas en el tráfico, de la fiesta del día anterior, hasta que llegó nuestro instructor.
Fernando llegó al recinto, nos pidió estar en posición cómoda, tomó lista a los participantes y nos preguntó a los nuevos nuestro nombre y experiencia en yoga.
Iniciamos la práctica cantando algunos Om's. Después hicimos algunos estiramientos en el piso y posiciones de apertura de cadera.
Fernando detallaba en las instrucciones de las posturas e iba guiando poco a poco en como ir profundizando en cada una, los tiempos en cada una de las posturas era mayor al de otros estilos y el enfoque era en cada una de las posturas más que en una secuencia. Hicimos dos saludos al sol muy lentos deteniéndonos en cada una de las posiciones, transiciones y profundizando en la alineación de la postura.
Fernando se acercaba a cada uno de los practicantes y nos hacía ajustes de tal forma que pudiéramos profundizar más de acuerdo a cada nivel. Utilizamos los "props" e incluso sillas para poder realizar las inversiones.
Al principio no me lograba conectar con la clase, me sentía espectador, y acostumbrado a una clase más fluida y dinámica sentía que no estaba haciendo yoga, solo estiramientos, sin embargo, centré mi atención en lo que estaba sintiendo en cada una de las posturas y transiciones y en seguir los ajustes que me iba indicando Fernando.
Rápidamente logré conectarme con la clase y poner mi intención en profundizar mi práctica y hacerla más vigoroza.
Al finalizar la práctica me sentí satisfecho de haber logrado conectarme con este estilo de yoga, de entender el beneficio de hacer una práctica más suave pero más enfocada.
Incluso en esta clase no había música, lo cual me hizo interiorizar todavía más al no tener elementos externos.
Después de esta pequeña experiencia con este estilo, he tratado de recordarla en mi práctica e incorporar esta sensación de profundización en cada una de las posturas, manteniendo el equilibrio entre el cuerpo, la mente y el espíritu.
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