Yoga Rocks


Desde que llamé para pedir informes sobre las clase de Yoga en la Gran Fraternidad Universal, todo sonaba diferente. Tres clases muestra, llevar una muda de ropa blanca y otra muda de cualquier color.

Llegué a la GFU de avenida Eugenia en el D.F., entrando por una cafeteria vegetariana, con un olor delicioso. Subí al primer piso en donde se localizaba el salón de la clase, me indicaron la ubicación del vestidor donde podía colocar mis cosas y después entrar a la práctica de yoga.

El salón se empezó a llenar, la mayoría de los asistentes eran personas mayores. Nos instalamos en el lugar colocando el tapete de yoga, mientras la maestra saludaba a sus alumnos y preparaba los últimos detalles de la clase.

Iniciamos la sesión con el saludo de la maestra explicando en que consistiría la clase, explicando que estabamos atravesando por un momento en que la energía estaba cambiando y que teníamos alguna influencia negativa por los astros, por lo cual la práctica la íbamos a utilizar para soltar y cargarnos de energía.

Iniciamos con estiramientos de piernas, apertura del pecho, estiramiento de brazos y diversos ejercicios para fortalecer el abdomen.

Después de esta sesión de ejercicios, la maestra se detuvo y todos los participantes se levantaron para ir a los vestidores y tomar un baño con agua fria. Así lo hice también, ingresé a los vestidores y tomé un baño con agua fria, me cambié con ropa blanca y regresé al salón de yoga.

La sensación después del baño de agua fria fue muy buena, fue un momento de tranquilidad, de desprendimiento de cualquier cansancio, emoción y pensamiento para solo estar consciente del cuerpo reposando, de los músculos contraídos y la mente centrada.

Iniciamos la práctica de yoga con ejercicios ligeros cuyo objetivo según nos había comentado la maestra era soltar la energía y pensamientos negativos y recibir energía renovada. La práctica se enfocó en utilizar las piernas como antenas receptoras y hacer flujos con las mismas simulando como soltábamos la energía negativa. También realizamos una secuencia de ejercicios caminando en un círculo y haciendo consciencia en cada movimiento de las piernas y los pies lentamente.

Durante la segunda parte de la práctica estuvimos ambientados por un concierto de rock que se llevaba a cabo en el mismo edificio, fue una experiencia nueva y realmente energetizante. La combinación de yoga con rock fue muy extraña pero me llenó de enfoque en la práctica, de no escuchar instrucciones, solo ver a la maestra haciendo señas, solo observarlas, de aislar emociones, de no juzgar el momento, ni el lugar, ni las personas, ni el ambiente, simplemente dejarme llevar por la práctica, por la intención y por el deseo de vivir ese momento.

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