Sobreponiéndose a las emociones negativas

Por Sharon Gannon

Hay muchos obstáculos potenciales en el camino a la iluminación, pero hay uno particularmente complicado que subyace a casi todos los demás obstáculos: las emociones negativas. Las emociones negativas se presentan de distintas formas, pero todas se derivan de amar a nuestro “yo” –vernos a nosotros mismos como algo separado de los demás, y aferrarnos a ese sentimiento de separación (querer que las cosas se hagan a nuestra manera). Estas emociones negativas se manifiestan de forma obvia, como el enojo, los celos, el miedo, la ansiedad o la competitividad; y se manifiestan también de forma sutil, como culpar a otros, el orgullo, sentimientos de superioridad, sentir que otros nos tratan de manera injusta, sentir placer cuando a alguien le va mal, o apropiarse del crédito por hacer algo en lugar de ofrecerlo a otros, o a Dios. Las emociones negativas se pueden expresar verbalmente en forma de mentiras, chismes, jactarse de sí mismo, exageraciones, críticas, exponer puntos débiles de otros, etc. Físicamente se expresan tomando la vida de otros, dañándolos o provocando su muerte (como por ejemplo el consumo de carne, pescado, leche o huevos, o artículos de piel, lana, seda, etc), robar, abusar de otros sexualmente, ser ambicioso, etc.

Si queremos alcanzar la iluminación para poder servir realmente a otros y experimentar la paz y felicidad duraderas, debemos de liberarnos de este amor a nuestro “yo” y de las emociones negativas de las cuales se alimenta. Hay dos prácticas que son muy efectivas para esto: japa/meditación y maitri/karuna. Estas prácticas redirigen el enfoque de nuestro yo inferior o ego, y lo dirigen hacia otros, a nuestro Ser Superior, y a Dios.

Japa es la repetición de mantras. Mantras como “lo dejo pasar” o lokah samastah sukhino bhavantu, cuando se pronuncian con sinceridad de forma diaria y por un periodo prolongado de tiempo, usan vibraciones sutiles que purifican y realinean las células y tejidos de nuestro cuerpo físico, energético, emocional, y mental. Los mantras que contienen el nombre de Dios como Shri Krishna Sharanam Mama, o muchos de los mantras usados en kirtan por ejemplo, tienen el poder de generar un cuerpo Divino en la forma de la deidad cuyo nombre se repite. Con el tiempo, empezamos a identificarnos con ese cuerpo Divino y abandonamos nuestra identificación con el ego, que es la fuente de las emociones negativas. Medita cada día todo el tiempo que puedas, repite el mantra constantemente y en silencio a ti misma(o). Y a lo largo del día, en silencio canta el mantra cuando lo recuerdes, pero especialmente cuando te das cuenta de que estás teniendo un pensamiento o sentimiento negativo, o empiezas a caer en chismes o palabras dañinas, o te enfocas en las fallas de otros, o usas sarcasmo o cinismo. De esta forma te entrenarás a reemplazar tus respuestas habituales derivadas del yo inferior, con una intención o un anhelo más elevados.

Maitri quiere decir “sentimientos de amistad”, y karuna quiere decir “compasión”. Los menciona el Maestro Patánjali en el Yoga Sutra (verso 1.33) como prácticas para mantener la serenidad en la mente. En esencia, la práctica consiste en anteponer las necesidades de otros y no quedarnos atascados en lo que consideramos que es bueno para nosotros, y dedicarnos más bien a mejorar la vida de los demás. Este es un concepto muy extraño para muchos de nosotros; pues probablemente aprendimos a velar por nuestras propias necesidades primero, a “no dejarnos”. Pero ese enfoque sólo refuerza el sentimiento de separación que es la fuente de nuestras emociones negativas y de nuestro sufrimiento. Considera la siguiente pregunta “¿Prefiero tener razón, o prefiero ser libre?” El ego y el yo inferior pueden tener razón pero nunca pueden ser libres, porque la naturaleza del ego es considerarse separado de los demás, incluso de lo Divino. El Ser Superior y Divino no está sujeto a conceptos como “bueno” y “malo”, es totalmente libre. Para cambiar el enfoque de nuestra identidad del ego a lo Divino, debes de entrenarte a sobreponerte a las emociones negativas. Suelta el resentimiento cuando ves que otros prosperan, o la satisfacción de ver que otros fracasan, o buscar esa reivindicación cuando ves que otros se comportan de forma negativa… y trata en su lugar de reconocer esa felicidad y compasión por otros, incluso cuando se sienta como algo injusto, pues eso te llevará a alcanzar esa felicidad eterna. Cultiva la bondad hacia otros, sin importar quiénes sean, sirve a los demás y dedica tu vida a hacerlos felices. La práctica de japa, ásana y pranayama te puede ayudar a purificar todas las capas de tu cuerpo, creando espacio para la realización de la Unidad del ser.

En el estado de iluminación no hay negatividad. Pero para llegar ahí debemos de estar profundamente conscientes de nuestra negatividad en todas sus facetas y así abandonarla, usando prácticas como japa, maitri/karuna, entre otras.

Que podamos todos abandonar las cadenas que nos atan a nuestro yo inferior, y podamos morar para siempre en la presencia de lo Divino.

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