¿Por qué practicas YOGA?
De vez en cuando les hago esta pregunta en clase para entender los motivos y objetivos de cada uno al hacer su práctica de Yoga. Y esta pregunta inevitablemente nos lleva a recordar el significado y la esencia del Yoga. Sin querer decir que algunos tienen el objetivo correcto y otros no.
Todos los objetivos son válidos, sin embargo, el objetivo último del Yoga, su esencia, es una, y se manifiesta tarde o temprano de una forma muy sutil.
Yoga significa unión. Unir la mente, el cuerpo y el espíritu. Unir la consciencia individual con la consciencia universal. Unir el espíritu individual al espíritu divino. Unir nuestra alma al alma divina, al alma de todos los seres del universo. Y a través de esta unión lograr un estado de dicha, de paz, de felicidad constante.
La gran pregunta es como a través de realizar posturas en donde pareciera que lo más importante es el cuerpo se logra todo lo anterior.
En Yoga existen diferentes métodos para lograr el objetivo, es como si quisiéramos llegar a la cima de la montaña y existieran diferentes caminos para llegar a ella, todos diferentes pero a la vez todos nos llevan al mismo lugar. El camino por el que la mayoría optamos en occidente es el método integral, en el que practicamos posturas, cantamos mantras, practicamos meditación, entre otros.
Al practicar posturas a través de cualquier estilo de Hatha Yoga, ya sea Ashtanga Vinyasa, Jivamukti, Iyengar, Vinyasa Flow o cualquier otro nos ayuda a hacernos conscientes de nuestro ser como un todo empezando a crear consciencia desde la capa más externa, la del cuerpo, para poco a poco empezar a tener experiencias más sutiles que nos llevarán al interior más profundo del ser, en donde simplemente somos desde siempre.
Si estás practicando yoga, entrégate a tu práctica, analiza tu respiración, déjate llevar por el vaivén de las posturas, siente el sudor que emana de tu cuerpo, observa el aire que te rodea, siente la energía que te mueve y al mismo tiempo aquieta tu mente, deja que sus fluctuaciones, sus pensamientos paren y enfócate en el momento y el lugar presente.
Si por el contrario en tu práctica estás al pendiente de todo lo externo y no de tu experiencia interna, si estás analizando lo que hace el maestro, o el nivel de práctica de tus compañeros o quien trae un mejor tapete o que tu cuerpo no es flexible o lo difícil de una postura, entonces estás haciendo todo menos Yoga.
El camino que queremos recorrer no es otro que el de recobrar la integridad, la sintonía de todos los aspectos de nuestro ser. Expresar esa sintonía a través de posturas, de sincronizarlas con la respiración de sentir la energía creadora, transformadora y destructora dentro de nuestro ser.
Yoga es una invitación a observar detenidamente el proceso de la acción sin perdernos en la forma.
Yoga es una invitación a llevar fuera del tapete todas esas experiencias sutiles que tenemos dentro del tapete. Es sentir la unión de tu ser individual con todos los seres del universo.
Solo cuando veamos a los demás como un reflejo de nosotros mismos, solo en ese momento estaremos practicando el verdadero Yoga.
Todos los objetivos son válidos, sin embargo, el objetivo último del Yoga, su esencia, es una, y se manifiesta tarde o temprano de una forma muy sutil.
Yoga significa unión. Unir la mente, el cuerpo y el espíritu. Unir la consciencia individual con la consciencia universal. Unir el espíritu individual al espíritu divino. Unir nuestra alma al alma divina, al alma de todos los seres del universo. Y a través de esta unión lograr un estado de dicha, de paz, de felicidad constante.
La gran pregunta es como a través de realizar posturas en donde pareciera que lo más importante es el cuerpo se logra todo lo anterior.
En Yoga existen diferentes métodos para lograr el objetivo, es como si quisiéramos llegar a la cima de la montaña y existieran diferentes caminos para llegar a ella, todos diferentes pero a la vez todos nos llevan al mismo lugar. El camino por el que la mayoría optamos en occidente es el método integral, en el que practicamos posturas, cantamos mantras, practicamos meditación, entre otros.
Al practicar posturas a través de cualquier estilo de Hatha Yoga, ya sea Ashtanga Vinyasa, Jivamukti, Iyengar, Vinyasa Flow o cualquier otro nos ayuda a hacernos conscientes de nuestro ser como un todo empezando a crear consciencia desde la capa más externa, la del cuerpo, para poco a poco empezar a tener experiencias más sutiles que nos llevarán al interior más profundo del ser, en donde simplemente somos desde siempre.
Si estás practicando yoga, entrégate a tu práctica, analiza tu respiración, déjate llevar por el vaivén de las posturas, siente el sudor que emana de tu cuerpo, observa el aire que te rodea, siente la energía que te mueve y al mismo tiempo aquieta tu mente, deja que sus fluctuaciones, sus pensamientos paren y enfócate en el momento y el lugar presente.
Si por el contrario en tu práctica estás al pendiente de todo lo externo y no de tu experiencia interna, si estás analizando lo que hace el maestro, o el nivel de práctica de tus compañeros o quien trae un mejor tapete o que tu cuerpo no es flexible o lo difícil de una postura, entonces estás haciendo todo menos Yoga.
El camino que queremos recorrer no es otro que el de recobrar la integridad, la sintonía de todos los aspectos de nuestro ser. Expresar esa sintonía a través de posturas, de sincronizarlas con la respiración de sentir la energía creadora, transformadora y destructora dentro de nuestro ser.
Yoga es una invitación a observar detenidamente el proceso de la acción sin perdernos en la forma.
Yoga es una invitación a llevar fuera del tapete todas esas experiencias sutiles que tenemos dentro del tapete. Es sentir la unión de tu ser individual con todos los seres del universo.
Solo cuando veamos a los demás como un reflejo de nosotros mismos, solo en ese momento estaremos practicando el verdadero Yoga.

Mis razones:
ResponderEliminarme da una pausa en el día
ha corregido mi postura
me ha vuelto reflexiva
he tenido una experiencia de alteracion de la conciencia (que presuntuosa) danzando y cantando namah shivaya
conozco mi cuerpo mejor que si fuera mi amante, sé hasta donde puedo estirar, hasta donde el giro
he dejado de mirar al chico de enfrente
siento que las cosas, los problemas no estan ahí para atacarme
me ha vuelto más espiritual,tal vez incluso más religiosa
me apetecía contarlo, perdón por el rollo
te leo y agradezco que el Yoga pueda hacer todo esto por nosotros, un abrazo!
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